30 abr 2015

Un habitante de calle canta un libro, unos transeúntes pasan sin percibirlo, algunos carros agolpan sus bocinas para indicar a los otros que no están solos, una señora atraviesa lentamente la calle con su perro  sin que le importe el caos que ocasiona. Yo que camino, observo todo y creo que alguien más, es ese preciso instante esta describiendo el paisaje y me incluye. 

29 abr 2015

¿Qué hiciera yo sin mis recuerdos?
¿Que hiciera yo sin mis alas?
¿Qué hiciera yo sin las incertidumbres que me embargan?
¿Qué hiciera yo sin mis sueños?
¿Qué hiciera yo sin mis lagrimas?
¿Qué hiciera yo sin mi necesidad de movimiento?
¿Qué hiciera yo sin el olvido?
¿Qué hiciera yo sin mis cachivaches?
¿Qué hiciera yo sin mis secretos?
¿Que hiciera yo sin tu poesía?
¿Qué hiciera yo sin la gente que me acompaña?
¿Qué hiciera yo sin las palabras y la sabiduría del mundo?
¿Qué hiciera yo sin las sonrisas fugaces?
¿Que hiciera yo sin tus preguntas?
¿Qué hiciera yo sin el calor de los abrazos?

¿Qué hiciera yo?

28 abr 2015

A veces es necesario dar paso al silencio para eliminar el ruido, a la objetividad para que lo emocional fluya, al accionar para que pase la quietud y que la cotidianidad lo llene todo...

26 abr 2015

Las sonrisas ayudan a comprender lo importante de la vida, sentarse en cualquier parque, que el sol abrace cada centímetro de la piel, que el afán cese y la tormenta de preocupaciones se detenga. Que la vida siga su curso sin ningún tropiezo, que las decisiones aterricen sobre la cabeza. se pongan en palabras y el corazón dance libremente por los recuerdos, sin culpas, sin miedos, que dance con la alegría del palpitar. 

25 abr 2015

Sonríen los hombres al ver pasar los pájaros pues no salen de su asombro. 

24 abr 2015

Ahora un poema de esos que uno se encuentra y que escribió el papá de un amigo. Un poema premonicioso, de esos cargados de vida y muerte, de los que me hacen poner la piel de gallina, de los que pesan cuando aterriza la rabia, de los que duelen cuando habita la nostalgia. Un poema que vibra cada 24 de abril, vibra y danza para que la impunidad tiemble, para que la memoria no nos falle. Ahora un poema de Julio Daniel Chaparro. 


Si una noche cualquiera me encuentran muerto en una calle
Si una noche cualquiera me encuentran muerto en una calle
y ven mi boca repleta de insectos rabiosos
trabajando en mi lengua
no me sufran:
habrá sucedido que caí antes de escuchar el balbuceo
/de mi hijo
hecho una lluvia de madres desnudas sobre mi corazón
con sus manos alzadas como nubes.

piensen en mí y recuérdenme cantando
o recuerden mis pasos detenidos junto al piano
cuando hablaba de mi madre
bella y triste como un árbol
como una huella de pájaros.

si sienten mi hedor una mañana
y deben evitarlo huyendo de mi carne
con las manos acariciando el rincón de sus caras
sepan que lo entiendo
e imagínenme en los días felices de mi cuerpo sólo playa
y no sientan mi podredumbre como aviso de los dioses
y no vean en el pétalo fucsia de mi sangre
la reinvención de un cielo de gaviotas o del llanto.
amigos, mis amigos
si me ven muerto a la entrada de una calle
seguramente vestido de azul hasta en las uñas
y sonriendo acaso revestido de cenizas como un ángel
piensen que he vivido
recuerden la joven figura ebria de los patios
mis veintitrés años que levanté danzando
mi público sueño de eco de agua que se pierde
y no me lloren, no me giman siquiera:
pienso que detendrán el sol que tendré entonces
en mitad del pecho
persistiendo tercamente en la última calle de esa tarde
sobre la tierra.
Julio Daniel Chaparro Hurtado