Día 14
Escuchó algunos pasos en el patio de su casa, afino el odio y los pasos cesaron, quizás
solo se trataba de los resquicios del sueño, ya sabía que le costaba Despertar
después de la siesta de la tarde, así que se concentró en su respiración, por
un momento no se oyó nada más, a su edad contaba con una respiración profunda y
pausada, luego pensó en lo maravilloso que sería despertarse en otro lugar,
acompañado de alguien, no alguien en específico, solo otra persona con la cual
conversar o tomar un café en silencio, suspiro y soñó por algunos minutos con
esta idea luego Abrió los ojos, aun sabiendo que era un sueño los abrió
esperando sorprenderse en otro espacio, pero no encontró nada nuevo, el mismo
techo semi destruido, las mismas telarañas que lo cubrían todo desde hace años,
la vieja lámpara de petróleo que había dejado de funcionar unos días después de
su muerte. Estiró el brazo Buscando su bastón, no fue suficiente la inspección
con su brazo para encontrarlo, así que se incorporó lentamente, desde hace años
había encontrado la forma perfecta de levantarse sin causarse dolor, una vez
sentado en el viejo sofá busco con la mirada su bastón.
-¿Dónde
demonios está mi bastón? – dijo levantando la voz, como si lanzara la pregunta
a alguien más.
-¿Cuál bastón?-
respondió una voz femenina proveniente del patio.
Cristobal se espantó,
sacudió la cabeza y pasó las manos por su cara como si quisiera Despertarse de
una vez y mientras lo hacía volvió a escuchar la voz, si, era él mismo timbre chillón,
mandón y amoroso de su mujer.
-¿Podría Apagar
el fogón?, estoy ocupada en el patio con lo de la cochina para la fiesta, ¡haz
algo que no puedo yo con todo! No has
hecho ma´ que Dormir toda la tarde, debería agarrarte a leñazo a ve´ si entiende-.
Cristobal Escucho
el regaño con atención, luego probó con otra frase -¡No encuentro mi bastón así
no puedo levantarme!- No era posible que recibiera respuesta, seguro estaba
soñando y era el momento de Despertar y
salir del sueño, pero nuevamente la voz interrumpió sus pensamientos.
-Crees que no
hay nada más que pasarte la vida echado en ese sofá, un día de estos lo voy a
regalar y ya verás tú en donde te acuestas.
-No es
posible- se dijo a sí mismo en voz alta, luego probó cerrar sus ojos,
nuevamente Estiro su mano Buscando el bastón, otra vez no lo encontró así que abrió
los ojos. Nada cambió. –Apagar, Apagar el fogón, no lo he encendido en todo el
día, así que no es posible que tenga que Apagarlo- pensó. Respiró
profundamente, -Lo único que tengo que hacer es Despertar de una buena vez,
entonces se Levantó y nuevamente Sentado en el sofá Buscó su bastón y
nuevamente no lo encontró. Apoyado en el brazo del sofá se levantó calzo las
rusticas chanclas de siempre, se preparó para Caminar con dificultad, pensó en
quien había podido coger su bastón, y al dar el primer paso se sorprendió, pues
no hubo dolor, -¿Será posible? Se preguntó y empezó a Caminar con miedo pero
sin dificultad se Abrió camino hasta la puerta, había Caminado como lo hiciera
años atrás…
Continuara…
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